Estudio arqueobotánico de la Cueva de Majaladares II (Tarazona, Zaragoza).

Autora 1: Marta Alcolea Gracia
Autor 2: Miguel Tarongi Chavarri
Autor 3: Isidro Aguilera Aragón

La cueva de Majaladares II (Tarazona, Zaragoza) se localiza en la Muela de Borja, situada entre la Sierra del Moncayo, en las estribaciones del Sistema Ibérico, y el curso del Ebro. Con una cronología del Calcolítico y la Edad del Bronce, forma parte del intenso poblamiento prehistórico de la zona. En este trabajo se presentan los resultados de los estudios arqueobotánicos llevados a cabo recientemente en este yacimiento. El espectro antracológico está dominado por las quercíneas de tipo esclerófilo que superan el 50% del registro estudiado, convirtiéndose en el taxón más explotado durante la ocupación de la Edad del Bronce. Tanto el coscojar (Quercus coccifera) como el encinar (Quercus ilex) dominan en la actualidad este piso de vegetación. Otros taxones relevantes identificados en el registro son los enebros/sabinas (Juniperus sp.) y el pino carrasco (Pinus halepensis), especies colonizadoras de espacios abiertos que aprovechan el impacto antrópico sobre el paisaje con las prácticas agrícolas y las tareas de roturación, y los robles o quejigos (Quercus sp. caducifolio) que están revelando un componente de humedad superior en aquellas zonas donde la influencia atlántica que caracteriza al macizo del Moncayo es más acusada. La leña de todos ellos ha sido considerada tradicionalmente como buen combustible. El análisis carpológico confirma la presencia de especies cultivadas de cereal, como el trigo (Triticum) y la cebada (Hordeum), y de plantas adventicias o arvenses, como la avena (Avena) o el género Lolium. En conclusión, el estudio arqueobotánico llevado a cabo en la cueva de Majaladares II, que contribuye a rellenar el vacío mapa arqueobotánico aragonés, está revelando el desarrollo de tareas agrícolas en el entorno del asentamiento y la explotación de un paisaje vegetal abierto de tipo mediterráneo, con claros signos de antropización, en el que se seleccionan combustibles de calidad para su consumo en función sus propiedades caloríficas.