El futuro imposible de una profesión fallida. La alternativa de los colegios profesionales como eje corporativo de la arqueología profesional.

Autor 1: Hugo Chautón Pérez

Entrado ya el siglo XXI, la realidad que sufren los profesionales que se dedican a la arqueología se encuentra posiblemente ante los momentos más críticos de nuestra corta existencia como colectivo. Muy diversas causas han propiciado esta situación. Partiendo de una formación deficiente, asumimos una realidad muy diferente con respecto a la que nos enseñan en las universidades. La debilidad y desunión también nos caracterizan como colectivo desde nuestros orígenes, condenándonos a enfrentarnos en solitario a factores tan trascendentales como la guerra suicida por los precios, la precariedad laboral o la falta de reconocimiento social hacia nuestro trabajo.

Por muchas de estas razones las agrupaciones profesionales en arqueología tampoco han alcanzado el desarrollo deseado, sometidas en la mayoría de las ocasiones al desinterés y la indiferencia de sus miembros potenciales. Sin embargo son sin duda la principal herramienta para salir de una realidad inviable, para reforzarnos como grupo profesional y alcanzar un estatus definitivo digno y acorde con la trascendencia de las labores que desempeñamos.